lunes, 21 de octubre de 2013

Depresión




Mi destino es llorar;

vagar por este barrio circularmente,
…de puro desconsuelo,
porque no acepto la muerte de la vida,
para, sin perdonar la traición,
ir diciendo adiós
tras el inmenso peso de mi pañuelo
que es hoja al viento
con tu nombre escrito.

En esta estación del ánimo
que se llama depresión,
convivo con los fantasmas
dentro de un constante aullido,
ese que sin querer te llama,
pues mi destino es
ser suplica en oídos ausentes,
e intentar no abrir puertas acechantes
de un alma que tiene miedo 
a entrar irreversiblemente
en la boca del dragón. 

Sentir corazones que no fueron míos 
y hoy ríen, 
ver mi vergüenza en el espejo,
y dar vueltas por calles pobladas 
como podredumbre
y pasto de la mentira y el maltrato,
tal vez, quizá, lo mejor sea 
ser algoritmo del tiempo de una ilusión. 

pobres ellas que no quisieron,
pobre yo que no me lo creí, 
pobre dios que no lo llega a entender.


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